Las emociones volvieron a inundar el Principal en la sesión de ayer 21 de mayo, abierta por Antonio Caulín, director del Instituto de Estudios Albacetenses, y Jesús Gómez Cortés, asimismo director del departamento de Historia del IEA y expresidente de nuestra asociación Torre Grande. Tras un cariñoso recuerdo de Jesús Gómez hacia la fundación de Torre Grande en 1983, Caulín dio a conocer varias iniciativas relacionadas con el matrimonio Paloma Canivet – José Luis Sánchez. El IEA se encargará de la publicación de las actas de las Jornadas en colaboración con Torre Grande, así como impulsará una exposición sobre la labor ceramista de la pareja. Y en primicia, adelantó su intención de proponer a la comisión permanente la denominación de escultor José Luis Sánchez para los premios de Bellas Artes del IEA.
Seguidamente se desarrolló la cuarta de las Jornadas, con el título «José Luis Sánchez y Jacqueline Canivet. Ceramistas», a cargo de Pascual Clemente, técnico superior en el Museo de Albacete, y Abraham Rubio Celada, doctor en Historia del Arte y especialista en cerámica de la Edad Moderna y Contemporánea. Su presentación corrió a cargo de Jesús Gómez Cortés.
Ambos trazaron un detalladísimo recorrido cronológico por la faceta ceramista del matrimonio, acompañado de una espectacular muestra de ejemplos cerámicos (cabezas, jarrones, platos y cuencos, vasos y copas, murales, mosaicos…) junto a tiernas imágenes familiares. Desde una contextualización de la cerámica en los años 1940, y sus dos corrientes decorativas: japonesista y figurativa (iniciada por Picasso), a la ya conocida estancia de José Luis en Roma y Milán durante 1954, donde conoce al gran Gio Ponti y Domus, revista fundada por él. Sucesos que provocaron en José Luis un interés por el diseño y la cerámica desde lo bello y funcional, con piezas de formas estilizadas y decoración mínima, casi abstracta.
A su llegada a París en 1955, colabora en el taller de los esposos y ceramistas Pierre y Marcelle Canivet. El origen de todo, pues allí conoce a su compañera de vida, a la hija del matrimonio Jacqueline Canivet, «una primavera de Botticelli», como dejó escrito en sus memorias el propio Sánchez. En un emocionante vídeo realizado por José Antonio Hernández, la propia Jacqueline compartió el inicio de su relación con José Luis y su coqueteo entre bolas de arcilla.
Tras contraer matrimonio en París en 1957, la nueva pareja se asienta en Madrid. En un sencillo taller de la Ciudad Universitaria producirá gran número de piezas cerámicas, de enorme valor las de Jacqueline, con grandes formas abiertas y cerradas, con un característico esmalte craquelado transmitido por sus padres, en una técnica «secreto de estado».
A través de Luis Martínez-Feduchi (autor del conocidísimo edificio Capitol, en la madrileña plaza de Callao) y de otros arquitectos, reciben distintos encargos: enormes murales cerámicos de tipo religioso para el puente sobre el río Guadalupejo (800 x 400 cm); o para el sanatorio de Nuestra Señora de los Ángeles (700 x 240 cm). O la ya conocida colaboración de José Luis con el arquitecto Fernández del Amo en las iglesias de los pueblos de colonización, con todo tipo de objetos litúrgicos, vidrieras, altares, sagrarios, etc. También colaboraron con la familia Murciego en su taller de la pequeña localidad de Coca (Segovia), lo que debió de suponer toda una experiencia para la parisina Jacqueline.
El interés por el diseño industrial se extendió asimismo hacia su producción cerámica, con el objetivo compartido de «hacer bello lo útil». Muestra de ello es la exitosa exposición conjunta del matrimonio y Arcadio Blasco, «Tres ceramistas» (1957, Ateneo de Madrid). Colaboran así con la Fundación de gremios, con distintos diseños en los que siguen presentes los reconocibles craquelados con tonos azules, de Canivet.
La preparada conferencia concluyó con un muy emotivo homenaje a Jacqueline, presente en la sala junto a su hija Paloma. Ambas recibieron los aplausos y el cariño de un teatro Principal casi repleto.
Hoy viernes por la tarde, a las 20:00 h en el Teatro Principal, tendrá lugar el colofón a estas brillantes Jornadas. La quinta sesión llevará por título: «A propósito del arte, José Luis Sánchez», y estará a cargo de Mónica Ruiz Trilleros, cuya tesis dedicó a la obra del escultor almanseño.































