
Un vídeo introductorio que nos recibe nada más llegar al moderno centro de interpretación; un paseo agradable alrededor del promontorio que domina un fértil valle; un acceso en forma de curva en el que se aprecian las rodadas de los carros excavadas en la roca que tanto nos recuerdan a los de la vecina Meca; unos colosales sillares romanos desmoronados delante de una no menos imponente muralla íbera que cerraba el paso al asentamiento; en lo alto, restos de una basílica en la época en la que el Tolmo albergó una influyente sede episcopal visigoda; un barrio musulmán con todo lo necesario para esta vida (dependencias, aljibes y hornos), como para la otra (tumbas labradas en la piedra).
Ya en Hellín, la iglesia de la Asunción, con su portada de influencia vandelviresca coetánea de la de Almansa y su impresionante «Cristo yacente» de Benlliure; un museo de la Semana Santa confrontado con la iglesia que además conserva interesantes piezas arqueológicas y de cerámica local; un pintoresco casco histórico de traza medieval circundando el desaparecido castillo y que bien merece la subida para disfrutar de las vistas y, por último, un convento de los Franciscanos con un deslumbrante artesonado, un retablo y camarín barroco y una «Dolorosa» de Salzillo de gran dramatismo. Y después del recorrido, qué mejor que reponer fuerzas en un reconocido restaurante de la ciudad con un suculento menú preparado para la ocasión.
Este completo programa de viaje se ha seguido el sábado 23 de septiembre en la visita al Tolmo de Minateda y a Hellín, sin duda, dos localizaciones albaceteñas próximas a la comarca de Almansa de recomendada visita. La próxima salida, prevista para el mes de octubre próximo, nos llevará a conocer el yacimiento de la alquería de La Graja en Higueruela de la mano de José Luis Simón, arqueólogo y director de las excavaciones, así como varios castillos que dominan el río Júcar.
