Ayer martes 19 de mayo fue el turno del arquitecto Rafael Fernández del Amo, hijo del asimismo arquitecto José Luis Fernández del Amo, y por tanto privilegiado observador de la colaboración entre su padre y el escultor almanseño José Luis Sánchez (llamado cariñosamente «Pepus»). Tras su presentación por Amparo Gabaldón, miembro de la Junta de Torre Grande, Rafael inició su ponencia bajo el título «La escultura de José Luis Sánchez y su integración en la arquitectura».
Como subtítulo, el ponente eligió la cita «Nada de lo que se hace, ni nada de lo que se hizo sin pasión es arte», del escultor vanguardista Ángel Ferrant, cuya huella volvió a estar presente en estas Jornadas. Y justo fue pasión la que pudimos admirar los presentes anoche en el teatro Principal. Una pasión presente en la colaboración entre tres grandes artistas, profesionales y amigos: José Luis Fernández del Amo (arquitectura), José Luis Gómez Perales (pintura), y José Luis Sánchez (escultura).
«Los tres José Luis», como familiarmente les denominó el ponente, trabajaron durante las décadas de 1950 y 1960 en hasta 38 iglesias de diversos pueblos de colonización en Extremadura. Fruto de su pasión, trabajo y amistad, influidos por la Bauhaus, surgió una arquitectura integral, renovada y sobria, en diálogo con la escultura y la decoración, y donde la escasez económica y de materiales se convierte en virtud al servicio de la liturgia.
De esta arquitectura integral y moderna, que juega con la luz y el espacio, Rafael proporcionó varios efectistas ejemplos: el pueblo de Vegaviana (Cáceres), desarrollado entre 1954 y 1958 por José Luis Fernández del Amo, muestra de integración en la naturaleza, cuyas viviendas se abren a la vegetación formando grandes manzanas. En su iglesia colaboró por vez primera el almanseño José Luis Sánchez.
U otros sobrios templos en donde trabajó José Luis Sánchez, siempre jugando con el espacio y la luz: O Incio (Lugo, 1960); Seminario hispanoamericano de Madrid (1960); Casa de ejercicios de las Esclavas del Sagrado corazón (Madrid, 1963); o la parroquia de Nuestra Señora de la Luz (Madrid, 1967), dotada de una impactante luz casi sobrenatural. En todos ellos, Sánchez diseñó e instaló altares, crucificados, sagrarios, imágenes, vidrieras… en la citada línea severa y efectista.
Hoy miércoles por la tarde, a las 20:00 h en el teatro Principal, se desarrollará la tercera de las Jornadas: «Aplicación a la vida. José Luis Sánchez y la integración de las artes», por el galerista Pedro Reula Baquero, especialista en diseño del siglo XX.


















